Si, en Senegal hay cobertura. Puede que la gente pase hambre, no tenga trabajo o los niños no vayan al colegio o anden descalzos, pero el teléfono móvil funciona en casi todo el país.
Os preguntareis que tiene que ver esto con la historia del Real Oviedo, pues en mi caso, mucho. En el verano del 2003 habíamos planeado unas vacaciones el mes agosto por toda la geografía de Senegal. Nos fuimos con la incertidumbre de saber si a la vuelta seguiríamos siendo socios del Oviedo o no, o lo peor que no sabíamos si nuestro Oviedín saldría a competir en la categoría que fuera o ni siquiera si seguiría existiendo.
Como siempre cargamos el saldo del teléfono móvil antes de salir de viaje para estar en contacto con la familia, llamar para decir que llegamos bien y casi lo que mas nos importaba era saber noticias de la evolución de los acontecimientos en los alrededores de Buenavista, sin saber siquiera si en Senegal había cobertura.
Pues el viaje en si, fue una maravilla pero con llamadas casi diarias que cada vez nos daban noticias mas contradictorias, que si el alcalde de Siero ofrecía las instalaciones de Lugones, que no había plantilla suficiente para salir a jugar, que “esto” se acababa, que la gente se estaba empezando a movilizar y nosotros a cuatro mil kilómetros y la mayoría de las veces sin un teléfono fijo desde donde poder llamar y con el saldo de los móviles temblando, pero con cobertura, eso si.
Pasaron los días y lo que nos temíamos llegó a pasar, que el saldo de los teléfonos se agotó y nos quedamos casi incomunicados, pues no todos los días encontrábamos un teléfono desde donde llamar ya que muchas de nuestras paradas eran improvisadas y según nos apetecía o el guía lo veía conveniente aparcábamos y nos bajábamos en cualquier carretera perdida, en poblados en medio de la nada sin agua corriente ni luz. Entonces como por arte de magia y sin saber cómo, empezaban a aparecer cabezas corriendo por el campo y la carretera y en cuestión de minutos estábamos rodeados por treinta o cuarenta niños que solo quería tocarnos y ver a los turistas raros y pálidos que les daban caramelos, que ellos probablemente nunca habían visto pues la mayoría los comían con papel y todo, y globos que no sabían lo que hacer con ellos. Así en varias ocasiones organizamos partidos de fútbol con pelotas hechas con tiras de plástico enrolladas o tan usadas que casi eran transparentes, con equipos de mas de veinte jugadores la mayoría descalzos. Un equipo podía ser el Real Madrid o el Barcelona que eran los que algún niño conocía de España y el otro por supuesto el Real Oviedo. Seguramente habrá algún niño del Oviedo en cualquiera de los poblados perdidos de la Casamance o del Sahel senegalés en los que estuvimos pues se lo pasaron pipa y nosotros mejor que ellos, era una gozada oírlos decir gol del Oviedo que pronto aprendieron a decir.
Y así pasamos unos días inolvidables y terminamos nuestra estancia en un país maravilloso con multitud de diferentes paisajes y cuyas gentes se merecen algo mejor, pues dan lo poco que tienen, no pierden nunca la sonrisa y te acogen en sus casas como si fueras de la familia.
Cuando volvimos empezamos a recopilar información de todo lo acontecido durante el mes de agosto y por fin ya vimos un poco de luz, teníamos una buena noticia, había equipo y aunque con puntos negativos, la liga en tercera se podía jugar.
Y así empezó nuestro periplo por los diferentes campos de la tercera asturiana, Llanes, Ribadesella, Villaviciosa...., turismo gastronómico y futbolístico, los mejores momentos en los casi doce años de socios de Real Oviedo, porque se ganaba, a los jugadores se lo perdonábamos todo porque se lo merecían, hacían mas de lo que podían y porque llevábamos mucho tiempo sufriendo un domingo si y otro también, renegando de directivos, jugadores, entrenadores y porque a pesar de que hubo gente que quiso que el Real Oviedo desapareciera, otros muchos con mas fuerza no, y lo que consiguieron fue que la afición estuviera mas unida que nunca, en definitiva que fuimos los mas felices del mundo aunque estuviéramos en tercera.
Y ya el colofón o la traca final fue el día del partido contra el Astur, lo recuerdo como si fuera ayer, un día de sol, hasta el tiempo se alió con la afición, yo sinceramente pensé que íbamos a ser pocos pero cuando llegamos a la Plaza de América y vimos que no paraba de llegar gente por todas la calles, a mi se me puso la carne de gallina y luego el campo lleno a reventar, creo que no sentí nunca tanta emoción, ni en los partidos en el viejo Tartiere contra el Madrid o Barcelona con lleno total. Lo de menos fue el resultado y lo de más la respuesta de la afición que se volvió a confirmar en el partido de vuelta. No se nos ponía nada por delante, hasta hubiéramos atravesado paredes, todo por nuestro equipo.
La pena fue que al final no se consiguió lo que se esperaba, pero creo que todos nos fuimos a casa después del ultimo partido satisfechos del trabajo realizado y pensando en que la próxima temporada ya nos tomaríamos la revancha, como así fue.
Pero después de dos años volvemos a estar en la misma situación, en una categoría que no nos debería corresponder, aunque por méritos de directiva y plantilla, en ella estamos y por mi parte con mucha menos ilusión que aquel primer año en tercera y con menos ganas de hacer turismo regional porque llega un momento en que se cansa, todo ser humano tiene un aguante y la paciencia no es infinita , así que esperamos expectantes y esperanzados de que esta situación sea pasajera.
Y si alguien viaja a Senegal y ve a niños jugando al fútbol, probablemente en algún lugar escuchará, gooooool del Oviedo. ¡Ah! Y no olviden que en Senegal hay cobertura.
